COLUMNAS DE OPINIÓN

DIVORCIO: La separación no constituye divorcio

Muchas veces hemos escuchado que, antes de la entrada en vigor de la Nueva Ley de Matrimonio Civil, en el año 2004, la única alternativa que había para terminar con los matrimonios era la nulidad, institución que se ocupaba de forma incorrecta pues los cónyuges debían ponerse de acuerdo en mentir acerca de las cualidades del Oficial Civil que los había unido en matrimonio.

Sin embargo, desde la entrada en vigor de la ley antes señalada, se instauró en nuestro país la institución del divorcio, que es una forma de dar término al matrimonio por distintos motivos. No obstante lo anterior, muchas personas siguen creyendo que la mera separación de los cónyuges extingue los derechos y obligaciones propios del matrimonio, lo que no puede estar más alejado de la realidad.

Como profesional, el caso más frecuente que he visto es aquel en donde el conviviente de uno de los cónyuges se enfrenta a una tremenda desprotección cuando aquel que fue su pareja de vida fallece y, al momento de hacer valer los derechos hereditarios, se dan cuenta que a ellos no les corresponde lo que piensan que les correspondería, porque nunca se dio término al matrimonio. Por ejemplo, Juan se casa con María. Pasado un tiempo deciden separarse, y Juan tiene una nueva pareja llamada Raquel, con quien pasa el resto de su vida. Al momento de Juan fallecer, legalmente, en las cuotas hereditarias de sus bienes no estará contemplada Raquel, sino María, porque es ella quien tiene los derechos de la herencia como cónyuge de Juan.

Otra situación muy frecuente es aquella en que los cónyuges se separan de hecho, sin mediar el proceso del divorcio, y luego ninguno de ellos puede adquirir bienes a su nombre sin que ellos sean destinados al haber de la sociedad conyugal. De esta manera, hemos visto en innumerables ocasiones a personas que no pueden comprar una casa, un auto o no pueden tener su propio negocio, porque en caso de que el otro cónyuge lo exija, puede liquidar la sociedad conyugal, quedándose con la mitad de lo obtenido.

Es por casos como el anterior, y muchos otros parecidos, es que es de trascendental importancia ejercer su derecho como cónyuge separado y solicitar el divorcio, por cualquiera de las vías que la Ley de Matrimonio Civil permite: mutuo acuerdo entre los cónyuges, unilateralmente, o por culpa de uno de los esposos. Al declararse el divorcio por sentencia ejecutoriada, se terminan todos los derechos y deberes propios del matrimonio, dejando atrás el temor de que situaciones como las anteriormente descritas puedan ocurrir.

La separación entre los cónyuges no constituye divorcio, sino que solo es un paso para alcanzarlo.

Makarena Palomino Quilodrán

Abogada - Directora de Litigación

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